sábado, 4 de julio de 2015

Juego cooperativo La cosecha


La cosecha es un juego cooperativo fabricado por Ekilikua, un juego muy simple pero con una forma de juego cooperativo que nos gustó mucho. Hace unos días jugamos con unos amigos del peque y se lo llevaron a casa unos días porque les encantó.



Hay varias formas de jugar, pero nuestra preferida es la cooperativa con varios jugadores.

La fichas verdes que se colocan en el tablero representan los productos de la huerta y entre todos los jugadores tenemos que cosecharlos antes de que llegue el invierno. 

Los hortelanos mueven el número que salga en el dado en línea recta para hacer la cosecha, pero si sale un 6, el tiempo (tarjeta cuadrada que está a la izquierda en la foto) avanza una casilla (empieza en la primavera y termina en el invierno).

Es un juego muy sencillo, pone de 5 a 12 años pero pienso que lo pueden jugar mucho antes.  Es un trabajo en equipo de forma cooperativa y también está la opción de jugar de forma individual, que a veces también va bien.

Nosotros lo compramos en el stand de Veo Bio en el mercado Las Armas de Zaragoza, pero tienen página web y seguro que por allí lo podéis conseguir; o en alguna tienda física que podéis tener cerca de vuestra casa.

¡Un juego que os recomiendo para jugar en familia o amigos! 

P.D. Este post NO está patrocinado por nadie, simplemente nos gustó, lo compramos y lo comparto con vosotras y vosotros. 

lunes, 15 de junio de 2015

Furgoneta con peques (3): El País Vasco. La ruta del Flysch y la costa vasca.


Cada día estamos más contentos de haber dado el paso de tener la furgoneta. Teníamos dudas de si era mejor esperar a que los peques fueron un poco más mayores, pero tras cada viaje que hacemos nos damos cuenta de que con los peques se puede viajar perfectamente, aunque tengamos que adaptarnos en muchas ocasiones a sus necesidades.

Esta vez nos decidimos por ir hacia el País Vasco, lo tenemos a menos de 4 horas de casa y para un fin de semana es llevadero. Nos apetecía mar, que hacía mucho que no íbamos y el País Vasco nos atrae mucho, decidimos ir hacia el Geoparque de la Costa Vasca.

El viernes por la tarde ya dejamos casi todo organizado y marchamos al salir del cole. ¡Nooooo! No podía ser todo perfecto, nos dejamos la batería de la cámara de fotos buena... Ufff, qué pena, nos tendremos que apañar con la cámara de vídeo que llevamos y con mi cutre móvil. 

Para dormir esta vez nos decidimos por cámping, el cámping Itxaspe, aunque por la zona hay lugares libres para dormir aconsejables. No teníamos muy claro lo que íbamos a hacer, un poco sobre la marcha. Nos apetecía conocer el geoparque, aunque con los peques no podíamos hacer la ruta de Zumaia a Deba, buscábamos alguna caminata más corta.

El sábado apostamos por visitar diferentes pueblos, Acher estaba muy ilusionado con ver barcos, y tuvimos de todos los gustos y colores. Aunque antes hicimos una visita a un mirador próximo al cámping, para ver el lugar tan bonito en el que estábamos.

¡Qué calma y qué bonito todo!



Empezamos por la visita a Mutriku, un pueblo pesquero con un encanto especial. Nos gustó el paseo por el puerto y por el casco histórico del pueblo. Disfrutamos de una jornada festiva que hacían y tuvimos la oportunidad de ver sus danzas tradicionales y la implicación del pueblo en sus tradiciones. Estuvimos muy a gusto, tanto que se nos hizo la hora de comer sin darnos cuenta.



Para comer no nos complicamos la vida, en una zona acondicionada que vimos entre Deba y Mutriku, enseguida sacamos todo y nos pusimos a comer... ¡con unas vistas impresionantes!



Y tras comer, decidimos que nos íbamos a sentar un rato en la orilla del mar. Volvimos hacia Deba, y lo que iba a ser un ratito en la playa, se convirtió en varias horas. No somos muy playeros, íbamos sin bañadores ni nada, sólo queríamos ver un poquito el mar. Pero los peques se lo pasaron tan bien, que allí estuvimos disfrutando de la playa del mes de mayo.




La peque descubrió el mar, las olas, las conchas, la arena fina...




Y el mayor disfrutó con el agua sin parar. La ventaja de viajar con la furgo es que sin preparar ropa de recambio siempre llevas... ¡menos mal!





Tras una larga sesión de playa, decidimos ir a Lekeitio. Pero fuimos por la carretera de la costa y aunque es super bonita se nos hizo algo pesada, suerte que los peques se quedaron dormidos enseguida.

En Lekeitio disfrutamos del puerto y de los barcos, viendo la isla que como estaba la marea baja se podía ver el camino que llega a ella, y sobre todo disfrutamos de una buena compañía y los peques de un buen rato de juego.

De camino me acordé de una alumna/amiga que tuve hace ya diez años y que hacía mucho que no hablaba con ella, que vivía allí y de la que tenía el teléfono... ¡visita sorpresa! Charlamos, me puso al corriente de sus compañeros de promoción, de nuestras vidas... ¡me encantó!

Estuvimos tomando algo en una terraza de la plaza que hay en la iglesia. Una plaza llena de familias con niños jugando. Y mi peque/mayor disfrutó jugando con unos y otros niños con la pelota, es increíble verlo como vence toda su timidez para preguntar a un grupo de niños que juegan a la pelota si puede jugar.





Después de un día intenso, nos volvimos al cámping, ya llegada la noche. Descansamos a gusto y al día siguiente más.

A Acher le encantó el cámping, estaba en un sitio privilegiado y sobre todo con una pista con porterías y canastas de la que disfrutó mucho. Tenía también una piscina encantadora, pero no la probamos, todavía no lo pedía el cuerpo.


Con pena dijimos adiós al cámping, con una postal de recuerdo. En el cole están con el proyecto del cartero y la quería enviar a su clase, aunque al final se quedó en intenciones, jajaja.



Queríamos pasear por el Geoparque, pero la ruta que va de Deba a Zumaia con los peques era demasiado larga. Mi amiga de Lekeitio nos habló de una zona recreativa que había a mitad de camino como referencia para ir a visitar el Geoparque, era el Área Recreativa de Elorriaga. 

Por cierto, para los amigos de la furgo, este espacio lo he visto recomendado para dormir, incluso tiene baños y agua.



Llegamos allí y todo está indicado. Hay posibilidad de hacer un sendero circular, pero nosotros optamos por ir hacia el mirador de Elorriaga, que tiene unas vistas impresionantes y después coger un pequeño sendero que baja hasta la orilla.

Desde el mirador se contemplan los grandes acantilados y se puede ver muy bien la gran rasa mareal. 


El sendero que va hasta la orilla se ve desde el mirador y para cogerlo sólo hay que continuar la pista que hemos dejado antes de meternos en el mirador.

La bajada es muy cómoda y en menos de media hora llegamos; pero la subida se hizo algo más dura, unos 45/50 minutos de subida que con peques hay que ir entreteniéndoles de mil maneras.





Disfrutamos de una mañana tranquila, de muy buen tiempo y de unos paisajes impresionantes.




Sin duda alguna, los aprendizajes más significativos son los que surgen de la curiosidad, de lo que podemos ver y tocar, e incluso llegar a sentir.

Descubrir un acantilado, la rasa mareal, las mareas, la vida del mar...




Y tras la subida, una merecida comida en el área recreativa, que de tranquila no tiene nada, pero los peques se lo pasaron muy bien. La peque en el tobogán y el mayor jugando con unos y otros a la pelota.



Y tras la comida, todavía nos quedaba visitar Zumaia, que si os digo la verdad, era nuestro destino principal... ¡da gusto hacer planes sobre la marcha!

En Zumaia nos dirigimos a la ermita, lugar muy visitado desde la película de los Ocho apellidos vascos. Desde allí sale un sendero muy bonito que nos encantó, cortito, pero sobre unos acantilados que impresionan.





Poco más pudimos ver, se nos hizo la hora de ir volviendo a casa. Eso sí, antes pasamos por la playa de Itzurun y nos cogimos un rico helado, que el mayor lo llevaba pidiendo todo el día.

Y como nosotros viajamos sin GPS, así vamos... que antes de coger rumbo hacia nuestra casa pasamos por Getaria, Zarautz... un recorrido costero extra que nos encantó.

Un fin de semana intenso, bien aprovechado y felices!

viernes, 5 de junio de 2015

Motricidad fina: Insertar coleteros.


Propuesta sencilla de motricidad fina para los peques.  Dejarla al alcance de ellos para cuando quieran hacerlo.


Materiales sencillos: un soporte de madera de papel de cocina y coleteros.


Es admirable la capacidad de concentración de los más peques cuando lo hacen porque son ellos los que tienen interés.

sábado, 30 de mayo de 2015

Disfrutando en el Parque de Aventura La Gabarda. Los Monegros. Huesca


Ver a tu hijo crecer, en todos los sentidos, es emocionante.



El Parque de Aventura de La Gabarda lo tenemos muy cerca de donde vivimos y además es un lugar que enamora, que a mí me encanta y al que le tengo un gran aprecio porque estuve hace muchos años llevando la dirección de un campo de trabajo internacional junto a él. Es de esos rincones que para mí tienen un encanto especial.



Hasta ahora no había ido con Acher, es un niño muy precavido y se tiene que sentir muy seguro para lanzarse a realizar cualquier actividad que le parezca que conlleva un riesgo. Pero no sé muy bien el porqué, pensé que era el momento y que le gustaría, será intuición de madre, porque acerté de lleno.



De forma inesperada se me ocurrió que podríamos ir al Parque de La Gabarda, estaba con mi madre y así nos dábamos un paseo por allí. Se lo propuse a Acher y le pareció bien, quedamos que vería lo que había y que él decidiría si hacía el recorrido o no.


Llegamos allí y había mucha tranquilidad, se acababa de marchar un grupo numeroso y estábamos solos... ¡Era perfecto! Había un monitor de forma exclusiva para él. Le dio confianza y enseguida decidió que sí que le apetecía hacerlo.


Si os soy sincera, no me lo esperaba y me sorprendió... Qué seguro y mayor lo vi.


Le colocaron el arnés, estuvo muy atento a las explicaciones de cómo utilizar los mosquetones y con algo de tensión empezó. Pero enseguida lo vi disfrutar, super concentrado y muy centrado en lo que hacía en cada momento.



En el recorrido hay diferentes zonas, algunas más fáciles, otras más cansadas, etc.

Las tirolinas le encantaron, fueron un gran descubrimiento para él.


Este de la red fue todo un descanso para él... Porque venía la parte más dura aunque muy motivante.






El último trozo fue el que se le hizo más difícil, pero lo superó perfectamente.



Y como final, otra tirolina, la tercera.



Y como ocurre en muchas familias, el segundo hijo es totalmente diferente. La peque es intrépida y atrevida, algo a lo que no estamos acostumbrados; y sabía que el recorrido de los pequeños le encantaría.


Demasiado pequeña para disfrutar la parte de las cuerdas, pero en la tirolina disfrutó muchísimo.



Sonreía sin parar... ¡qué bien se lo pasó! Y nosotros observándola.


Una tarde de sábado estupenda, para repetir.


Si alguna vez venís por tierras oscenses, recordad este Parque, que es un rincón super acogedor.



Os enseño el entorno en el que está.



¡Feliz fin de semana!
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