jueves, 30 de diciembre de 2010

Dudas para gestionar las rabietas y llantos...

Había leído que los 2 años es una época crítica con las rabietas de nuestros hijos. ¡Ayyyyyyyyyyy!!...que nosotros ya hemos empezado. Os cuento. Dos son los momentos críticos.

El primero, es el momento de cambiarle. Me da igual que sea sólo el pañal, que cambiarle de ropa, que poner los zapatos. El peor momento es cuando hay que cambiarlo por la mañana. Un día sí, un día no, un día también, hoy me libro... tenemos una rabieta, pero gorda. ¡No hay manera de quitarle la ropa! Pero mucho menos...¡ponérsela!. La parte crítica son los pantalones y los calcetines. Hasta aquí llegamos, lo podemos llevar. Pero a partir de aquí es imposible. Le canto, le abrazo, le beso, juego, río, me pongo una super nariz de clown que a veces funciona, juego con los chupetes, hago juegos de manos... De todo!! El abrazo es lo mejor, le calma mucho, pero no lo soluciona.

Si no tengo prisa, no hay problema, le dejo que vaya por casa tranquilamente en body y descalzo; sí, sí...ya sé que es pleno invierno, pero él está super feliz. En cinco minutos más o menos, aunque me sigue costando, le puedo seguir vistiendo sin llantos. De momento me funciona.

Podéis imaginar que además de por la mañana, si cuando está jugando hay que cambiarle...¡rabieta al canto! En esa situación lo entiendo mejor...

Y el segundo momento crítico es a veces en la silla del coche. Aquí no es siempre, pero cuando le da...ufff, aquí sí que no sé cómo resolverlo. Se pone tenso, tenso que no hay manera de sentarlo. Sí, claro, lo podría hacer a la fuerza, que seguro que tengo más que él, pero no es mi estilo, no pienso que sea la solución, aunque seguro que algún día me tocará hacerlo, ya lo sé. Ayer por la mañana, aprovechando que yo estoy de vacaciones, no llevé a Acher a la escuela infantil, nos fuimos a Huesca a la piscina, al parque, estuvimos en los columpios, en el tobogán, corrimos por el césped... Lo pasamos fenomenal. No puso ninguna resistencia para marcharnos, ya era casi la hora de comer. Llegamos al coche y de repente...¡no quiere que lo ponga en la silla! Bueno, como no tengo prisa, lo dejo y observo qué hace. Pues, se las arregla para bajar de la silla al asiento del coche y se queda allí sentado riéndose...así de tranquilo y majo! Pienso que ya se le ha pasado y lo vuelvo a intentar. ¡Peor! Otra vez lo dejo y lo mismo. Así cuatro veces, tengo bastante paciencia, pero todo tiene un límite. Al final, no pone tanta resistencia como al principio, pero me cuesta muchísimo ponerlo en la silla. Nos vamos a casa, tenemos 15 minutos de coche. A los cinco minutos ya estaba dormido. La rabieta era de cansancio, pero ¿cómo le puedo ayudar?

Ando buscando todos los consejos respetuosos del mundo para superar esta etapa. Todo lo que encuentre os lo cuento. Si queréis podéis colaborar. Gracias.

8 comentarios:

  1. Jajaja... qué majico Acher montando el espectáculo. Cómo me recuerda a mis hijos!
    A ver... los niños pasan por etapas. La de los dos años (los "terribles dos añitos" como la llaman los pediatras) no es más que eso, otra etapa. Alrededor de los dos años el niño empieza a tomar conciencia de si mismo, como alguien distinto de papá y de mamá, con voluntad propia y con decisiones importantes que tomar (me visto o no me visto. Me siento o no me siento...). Las rabietas no son mas que su forma de reivindicar su independencia recien descubierta, de rebelarse y reafirmar su propio yo. No hay que darle mayor importancia. Basta con armarse de paciencia. Desde luego no agobiarse, no perder los nervios y por supuesto no preocuparse por el niño pensando que le pasa algo. Recuerdo que una amiga cuando empezó a darle papilla a su hija me preguntó cómo lo había hecho yo porque ella cada vez que le daba de comer terminaba con papilla en la mesa, en el babero, en el pelo... en todos los sitios menos en el estómago de la niña. Le contesté rápidamente. Para dar de comer a un bebé solo hay dos cosas imprescindibles: mucha paciencia y muchos trapos de cocina. En las rabietas lo mismo: cuando nuestro hijo se convierta en un clon de la niña del exorcista basta con respirar hondo. Paciencia, tranquilidad y un poquito de sentido del humor. Todo lo demás sobra.

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  2. Ah... se me olvidaba. Hay etapas peores. Jaime, que tiene 4 años, está ahora mismo en la etapa de provocar diciendo palabras que oye en el cole y que a veces no sabe ni lo significan. Se pasa el día diciéndole a su hermano: "cara de cacota", "cara de pedete", "cara de tortilla de pis"... En fin. Lo dicho: paciencia.

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  3. Yo estoy en la misma etapa y aun no hemos llegado a los dos años! cambiarle el pañal es mision imposible, lo soluciono de momento haciendole cosquillas o pedorretas...ya veremos cuando eso ya no funcione...

    lo que dices del cansancio es muy importante. Yo he notado que si tiene sueño, esta cansado o esta malito esta mas irritable y hay mas rebietas. Es ahora cuando estoy siendo mas estricta con las rutinas y las horas de comer y dormir, y noto que asi tenemos menos rabietas.

    Cambiar el foco de atencion tambien me funciona, pero vamos, que hay rabietas que no hay formas de esquivarlas y como te dicen no te queda mas que paciancia...

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  4. Ay! madre mía, me conozco yo a dos que tienen exactamente la misma edad que Acher y que ya están en el país de la rabieta...a nosotros nos funciona el abrazo, los besitos, y hablarles muy flojito al oído, pero no siempre...cuando no...pues un poco como tú, dejarlos estar un ratico...pero la verdad es que la cosa va engordando, no sé qué podremos hacer en unos meses-semanas...

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  5. Mari Carmen, qué razón tienes en todo lo que dices. Es verdad, lo más importante es la paciencia y el sentido del humor. Yo voy buscando diferentes estrategias, para llevarlo mejor, algunas funcionan un día y al otro no, pero vamos probando.
    Supermama, yo también pienso que es importante llevar una rutina y así se evitan muchas rabietas. Pero la que peor llevo es la de por la mañana, porque allí se supone que no está cansado...¡se despierta por sí mismo! Bueno, seguiremos compartiendo, que a Acher todavía le queda mucho, que tampoco tiene los 2 años, tiene 16 meses y medio... ¡Paciencia, sentido del humor y respirar hondo, hondo!
    Loleta, me ha encantado lo de hablarles flojito al oído...¡mañana lo pruebo!

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  6. Hola! es la primera vez que escribo en tu blog, la segunda que entro, Me gusta mucho, me has muchas ideas...

    Yo hace tiempo he visto por ahí un libro que se titula "llantos y rabietas" aletha solter, a mi me llama la atención, no lo he leído, pero creo que me pueda aportar algo, y quizá a ti también. un abrazo

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  7. Hola Inma,
    antes de nada agradecerte inmensamente tu blog...estoy enamorada de todo lo que haces!! ¿de dónde sacas el tiempo? Soy mamá de un niño un año menor que Acher (creo que de la Ceci que hablas a veces es la Ceci que yo conozco...mi hijo es de la edad de su hija...un día de diferencia!!) Me gusta tu blog porque nosotros tenemos un estilo de crianza parecido y me siento muy identificada con las cosas que hacéis y os pasan.
    He leído hoy esta entrada antigua y te quería decir que, desde mi experiencia, la gran diferencia en el manejo de una rabieta de forma exitosa del estrepitoso fracaso es simple: tú. Tú eres la persona adulta y él el niño, tu entiendes y él no, tú tienes x años de experiencia y él solo dos... si al final has de "forzar" que se ponga los zapatos creo que como lo ahces es como hay que hacerlo, con cariño y alegría, diciéndote a tí misma "Yo soy la que cuida de tí y te ama...no me puedo enfadar tanto cómo tu"...yo me lo digo cada vez que perdemos los nervios y más veces y muy seguidas cuando ambos estamos cansado (y más aún si todos en la familia estamos cansados!).
    Como Acher ya habrá pasado esa fase igual no te es necesario evocar "las rabietas" porque seguro que ahora él se puede expresar y ya no hay rabia....¡hay diálogo!
    Felicidades de nuevo por tu excelente blog,
    Graciela

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  8. Yo estoy en plena etapa de las rabietas, y me pasa lo mismo con la silla del coche, con el añadido de que no se de que forma se las ingenia para sacar los brazos, y terminar ponerse de pie, da igual lo mucho que se la ajustemos. al principio pensábamos que era la silla, y decidimos cambiarla por una que nos salió un pastizal, pensando que estaba incómodo y nada de nada, sigue en sus trece. en fin con el tiempo nos hemos informado y ya sabemos que esto es una etapa que en algún momento pasará, esperemos que pronto jeje

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