domingo, 26 de diciembre de 2010

¡Qué bien lo pasamos el día de nochebuena!

Somos una familia numerosa. Todas las nochebuenas nos juntamos en casa de mis padres, con mis hermanos, cuñadas, cuñado y sobrinos: 11 mayores y 8 pequeños...¡no está nada mal! Es lo que más me gusta de las Navidades, el encuentro familiar. No somos muy navideños, no cantamos villancicos, poco champán..., pero el momento de los regalos siempre es especial.

Los últimos años con mis sobrinas mayores organizábamos alguna obra de teatro, pero este año no nos hemos planificado nada bien y habrá que esperar a las próximas navidades... Paula y Karina, tenéis deberes para el 2011...

Acher es el más pequeño de todos los primos y primas, y como es lógico este año el centro de atención de sus primos más mayores. Jugaron al corro de la patata, bailaron, bajaron por las escaleras como si fuera un tobogán... ¡Vieron la televisión!Paula, su prima, al final nos dijo: "yo desisto, este niño nos agota!"


Los niños cenaron primero, hace falta organización con tanta gente en casa. Sopa, tortilla de patata y jamón. Acher como siempre, cenó fenomenal, ¡qué suerte tenemos!


Cenamos los mayores y Acher también compartió algunos momentos con nosotros en la mesa. Llegó la hora del café, parece que le gustaban los restos de la taza...¡menos mal que era descafeinado! También quiso probar los pasteles.


Pasaban las once de la noche y Papá Noel decían los más pequeños que estaba por Francia. No sé por donde estaba, pero pronto oímos un fuerte ruido en una de las ventanas y toda la casa se revolucionó. Empezamos a buscar por todas las habitaciones y al final...¡Papa Noel había dejado los regalos en el balcón! Este año no vimos como se marchaba, hacía mucho frío y debía ir muy, muy deprisa.


Alberto, el primo mayor, fue el encargado de ir llamando uno a uno para recibir nuestro regalo... Es un momento de muchas emociones, un momento de revolución, caos, alegría... Me gusta, lo vivimos de forma intensa tanto los pequeños como los mayores.

Acher estaba un poco impresionado: tanto bullicio, gritos, ruidos, papeles, bolsas, risas... Por fin llegó un regalo para él... No podía abrirlo solo, su prima Karina le ayudó.


El regalo le encantó. Se sentó en la escalera y allí se quedó protegido jugando con su jugete. Es un regalo recomendado para niños mayores de 12 meses, hay muchos similares, este es del Toys'R'us y me gusta porque las piezas no quedan sueltas por ahí... Además de jugar con el martillo, es un juego de causa-efecto, cuando le das con el martillo a uno, sube el otro. ¡Está muy bien! Él estuvo mucho rato experimentando con la mano, cuando vio que con el martillo también era divertido lo fue combinando.

Tuvimos también otro regalo, los arcos de madera. Los compartimos con nuestro primo Rafa...¡ayyyyy, cuánto lo quiere!


Las doce menos cuarto de la noche, la casa todavía está revolucionada. Acher, había dormido una siesta de cuatro horas, pero es un niño de 16 meses y ya era suficiente por hoy. Nos vamos a dormir. En cinco minutos, cogido a la teta de mamá se queda dormido. ¡Cuántas emociones en un día!

El año que viene más.

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