sábado, 4 de diciembre de 2010

Crianza y trabajo. Trabajo y crianza

Acher, desde que tuvo cinco meses fue a una guardería para empezar el período de adaptación, yo prefiero llamarle la escuela infantil como pone en la puerta, pero todos le decimos guardería...¡y qué fea es esa palabra! ¿sólo queremos que nos los guarden mientras nosotras trabajamos?

Esas dos semanas que duró el período de adaptación yo no había vuelto a trabajar todavía, fueron horrorosas. Para Acher supongo que separarse de sus papis y estar en un hábitat no conocido, no sería fácil. Yo lo dejaba en la escuela infantil y me iba a casa, la casa estuvo más limpia que nunca, trabajaba y trabajaba para no pensar. Él no lloró ni un solo día cuando lo dejaba, era muy pequeño todavía. Yo lloré todos, todos los días. El "mayor" problema lo tuve con las comidas, era un niño de teta y tardó dos semanas en coger el biberón (con mi leche, claro), me llegó a esperar hasta 7 horas sin comer. Hay niños que pasan ese tiempo sin comer por la noche y no pasa nada, para mí no era alarmante por eso; pero me preocupaba, porque realmente me necesitaba. Quería estar con mamá, y mamá ya había tomado la decisión de volver a trabajar.

Empecé a plantearme muchas cosas y quizás en algún momento hasta sentirme culpable.

Mi profesión me gusta, me encanta, me apasiona. Lo digo en presente, aunque a veces me planteo si queda en pasado. Soy profesora de Educación Física, en Magisterio, tanto para maestros generalistas de primaria como para los de la especialidad de Educación Física. Me siento con una gran responsabilidad. El Plan Bolonia lo cambiará todo, estamos en un momento de cambio. Ya veremos si será mejor o peor. Me gusta muchísimo la docencia. Mi plaza es fija, aunque no soy funcionaria. Tengo una tesis doctoral pendiente de hacer, empezada en 3 ocasiones, cambiada muchas veces y nunca finalizada. Mi profesión ha ocupado muchísimo en mi vida, me ha apasionado.

Pero se ha encontrado con un fuerte contrincante en mis preferencias, mi hijo, ahora mismo él es mi preferencia. Así lo siento, así lo digo, así lo grito donde haga falta. Cada día estoy más convencida de lo que quiero. Pero no me atrevo a cambiar las cosas. Quizás me arrepienta mucho más tarde.

Nunca tuve instinto maternal, pero el reloj biológico me decía que me tenía que poner las pilas, dentro de unos días cumplo los treinta y todos. Tuve a Acher con 37 años, podría haber sido antes, pero quiero pensar que la naturaleza es sabia y sabe cuando tiene que ser. Durante mi embarazo estuve de baja, sólo lo disfruté un poco los últimos meses. El miedo al parto, tremendo. Durante mi embarazo nunca me planteé cogerme una excedencia, ni me podía imaginar lo que una persona puede llegar a cambiar a partir de ser mamá.

Nació Acher y nos empezó a enseñar día a día lo que era ser papás. Me enseñó a querer mucho más si puede ser. Estos pequeños son los mejores maestros.

Los días de baja maternal los tenía contados al milímetro y conforme avanzaba el tiempo yo cada vez tenía menos ganas de volver a trabajar, hacía más de un año que no daba una clase... A punto de empezar a trabajar me planteé cogerme una excedencia, pero en la facultad también tenía algún proyecto ilusionante y me dejé llevar... me dejé llevar por mi pasión por mi profesión y también por cuestiones económicas. Las cuestiones económicas son muy relativas, claro está, pero cuando te metes en el proyecto de una casa hay que asumirlo y lo que es peor, pagarlo. Es duro, pero es así.

A la vuelta de Navidades hará un año que Acher va a la escuela infantil, pública, la única que hay en el pueblo; es una escuelita pequeña. Él va muy contento, sonriente entra a clase corriendo y cuando lo recogemos está feliz; pero yo todavía hay días que me siento culpable. Culpable porque han primado mis intereses, nuestros intereses, lo tengo claro, y no los de él. Sobre la escuela infantil a la que va Acher haré una entrada especial, hay cosas que me gustan y cosas que no me gustan, evidentemente no es una escuela perfecta. Tampoco lo somos los demás.

Me dan mucha envidia las mamás que deciden educar a sus niños en casa y digo educar en término general, quizás las mamás que son facilitadoras de los aprendizajes de sus peques. De vez en cuando entro en blogs de mamás que están todo el día con su hijos/as... y me parece precioso, es lo que me pide el cuerpo, pero no me atrevo.

No me atrevo porque económicamente sería más complicado, no sé si imposible que yo dejara de trabajar. Porque estamos en un pueblo donde llegamos tan sólo hace tres años y que Acher vaya a la escuela infantil permite que contactemos con otros niños y niñas de su edad, antes no conocíamos a ninguno. Porque profesionalmente no sé cómo lo podría afrontar, estamos en época de muchas decisiones importantes para un futuro. Y por nada más; tres razones que si las analizas friamente, les podemos dar la vuelta tranquilamente.

Pero son reflexiones y sentimientos de culpabilidad que no los tengo siempre, menos mal, sólo de vez en cuando y así voy marchando día a día. Sé que me acompañan, pero nos respetamos.

Tengo un buen horario y me permite compartir "bastantes" horas con Acher al día, aunque nunca me parecen suficientes. Papá también tiene un buen horario, y si Acher está con papá yo también soy feliz. Hay días que si no tengo clase, nos quedamos en casa. Las vacaciones de Navidad, de exámenes, semana santa y verano son para los dos. Hay veces que Acher acompaña a mamá al trabajo y forma parte de una clase..., ventajas de que la clase sea en un pabellón de deportes muchas veces.



He aparcado mi formación permanente temporalmente, el fin de semana y las tardes son para Acher. He aparcado mi tesis, es importante, pero no imprescindible de momento. He aparcado dedicar todo el tiempo del mundo a mi profesión, dedico el justo para hacerlo bien, eso sí, mi alumnado tampoco tiene la culpa. He aparcado crecer profesionalmente, lo tengo claro, lo asumo, lo comparto y de esto no me siento culpable.

Con papá nos organizamos muy bien, a ratitos estamos los tres juntos o un ratito cada uno con Acher; así tenemos tiempo para todo. Coincidimos prácticamente en todo en la forma de criar a Acher y todo el tiempo que pasamos con él queremos inculcarle nuestra forma de ser, de ver la vida, de sentir y de vivir. Quizás en ocasiones podrá chocar con lo que vaya aprendiendo en la escuela infantil o quizás después en el colegio, pero prefiero pensar que simplemente son complementarias. Quizás hay veces que nos gustaría vivir en una burbuja aislada, pero no podemos, vivimos en sociedad, formamos parte de ella.

Pero como he dicho antes y quiero repetir, mi profesión se ha encontrado con un fuerte contrincante en mis preferencias, mi hijo, ahora mismo él es mi preferencia. Así lo siento, así lo digo, así lo grito donde haga falta. Cada día estoy más convencida de lo que quiero. Pero no me atrevo a cambiar las cosas. Quizás me arrepienta mucho más tarde.

9 comentarios:

  1. Te comprendo muchísimo,comparto todo lo que cuentas, pero anímate!! a mi me das una envidia con ese horario.......y con la casa en el pueblo, otro de nuestros sueños...a ver si nos lanzamos

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  2. Creo que no es bueno que tengas ese sentimiento de culpa. Si has tomado una decisión debes estar agusto con ella, sino, es que, tal vez, no sea la decisión correcta (y perdona que sea tan sincera) para ti.
    Si te da miedo un cambio tan radical y dejar el trabajo, ¿porque no pruebas a pedir una excedencia? ¿o una reducción? No se si puedes hacerlo... Lo importante es que estes contenta con tu vida.

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  3. Sabrina, tienes toda la razón, no se puede vivir con un sentimiento de culpa, pero lo vamos llevando, son pocos días los que me siento así... Es verdad que hay veces que me gustaría que las cosas fueran diferentes y no sé si algún día me arrepentiré, pero de verdad... en mi vida SOY FELIZ, somos muy felices con nuestro hijo! Como todos, algún día tenemos algún bajón, pero por lo general, nos estamos adaptando.
    Eso no quiere decir que no me sigáis dando una envidia tremenda las mamás que educáis a vuestros hijos/as en casa...
    Muchos besitos.

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  4. En ningún momento he dudado que fueras feliz, creo que ninguna madre enamorada es infeliz si tiene a su hijo cerca, además se nota en tu blog...

    Un abrazo y muchos besos

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  5. Qué bonita es la felicidad, verdad? Hay que saborearla a tope, porque siempre nos pueden llegar momentos duros y esta felicidad seguro que nos ayuda a superarlos. Muchos besos.

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  6. Aunque es un post antigüo, he entrado a raiz de tu última publicación. Yo creo que somos unas privilegiadas por podernos plantear patear el tablero y estar sólo con nuestros hijos pero hay muchísimas mujeres que precisamente por atender sus necesidades (las de sus hijos) han de trabajar muchas horas y no creo que ni unas ni otras debamos sentirnos culpables. Personalmente, creo que es importante para mi hija que yo este bien valorada y bien colocada en mi trabajo, mi desarrollo profesional me hace feliz, me hace sentir satisfecha y ese estado anímico se lo traslado a ella en nuestros muchos momentos juntas. Nuestros hijos sientes y perciben nuestro amor, nuestra forma de desvivirnos por ellos, aunque no estemos con ellos 24hrs al día. Y repito, si tuviera que estar muchas horas fuera de casa sería otro mi planteamiento por tanto, estemos agradecidas a nuestra "suerte" y sin culpas (que a veces a mí también me asaltan eh, no creas, pero intento ponerle un poco de racionalidad) Besos. Sara.

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  7. Es verdad, hay que estar agradecidas a la suerte que tenemos... no nos podemos quejar, desde luego. Pero es normal, que algún día tengamos algún bajón... Pero en esos días pienso en...
    que hay muchas, muchas mujers que quieren ser madres y no pueden
    que hay muchas, muchas mujeres que quieren trabajar y no pueden
    que hay muchas, muchas mujeres que necesitan trabajar y no pueden
    Por eso cada día estoy valorando más lo que tengo...
    Muchas gracias por compartir con todas nosotras.

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  8. Maestra??? que bien!!!!!!
    Yo he estudiado Magisterio, pero tengo la mala suerte de no trabajar en eso... es mi mayor sueño (después de ser mamá, claro :-D)

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  9. Sí, sí, como le digo a mi hijo, maestra de niños grandes... ¡asumo mi responsabilidad! Estoy dando en Magisterio, estoy en el área de Educación física. Educar desde la motricidad, esa es mi misión! Me alegro que estudiaras magisterio, supongo que darías alguna asignatura de educación física, no?

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