martes, 14 de diciembre de 2010

Una tarde de piscina... el contacto con el medio acuático

Hoy nos tocaba piscina, vamos los martes o los viernes. Empezamos en el mes de octubre. Hoy hemos disfrutado muchísimo y me apetece compartirlo con todas vosotras y vosotros.


Por lo general Acher va contento a la piscina, le hace mucha ilusión cuando entramos. Pero los últimos días yo notaba que no disfrutaba tanto, se agarraba a mis collares sin parar. La semana pasada no fuimos; entre unas cosas y otras nos quedamos sin ir, principalmente tuvo preferencia la pereza de su mamá.

Hoy nada más salir de la escuela infantil nos hemos ido a Huesca a la piscina. Como ahora ya tengo una cámara de fotos pequeña me la he llevado, en todo este tiempo no le había hecho ninguna foto y me hacía ilusión tener alguna.
  
Hemos llegado pronto, a las 16h.25'. Hemos entrado al vestuario, mamá se ha puesto el bañador y hemos entrado en la piscina. Allí mismo hay unos grandes tableros colgantes donde cambiamos a los peques. Hemos llegado los primeros, no había llegado ningún niño. La piscina es pequeña, había 4 chicas embarazadas caminando por el agua, una señora nadando y un chico relajándose en la orilla de la piscina.

Mientras cambiaba a Acher, no paraba de mirar a las chicas y señoras que estaban en el agua, señalaba para todos los lados. Estaba deseando ir al agua. Eran las 16h.40' y ya nos hemos acercado a la orilla a investigar todos los juguetes...¿qué nos apetecerá hoy?



Hemos empezado con los dos molinillos de agua.



Después el cubo...


Y con el cubo nos hemos metido en el agua... Hoy el agua estaba buena, aunque al principio yo siempre tengo sensación de frío, soy friolera.


Nuestras aliadas de hoy han sido las pelotas. Hemos estado casi los 45 minutos con ellas. Una pelota azul, una pelota naranja y una pelota roja.

Ya han llegado mucho más niños y niñas con sus papás o mamás. El profesor-monitor también ha llegado, aunque no es significativo. Cada uno hacemos lo que queremos, de vez en cuando te dice alguna cosa o trabaja con algún niño o niña. A nosotros de momento poco nos ha dicho, mejor. Vamos a nuestro ritmo.

Mamá ha dejado la cámara de fotos guardadita, nos metemos al agua!!

De momento hemos empezado sin los manguitos, cogido por mamá por detras, por debajo de las axilas. Acher en posición vertical con libertad en los brazos y piernas. Lanzaba las pelotas y las íbamos a buscar. Así hemos estado mucho rato, ir y venir, saludo a un niño, protesto porque esa niña me ha cogido "mi" pelota, mamá me hace que pillo a otro niño... Ha estado muy contento todo el rato.

He intentado ponerle los manguitos, no ha querido, no he insistido. Continuamos con las pelotas.

Al rato volvemos a por los manguitos pero no se los intento poner. Nos los llevamos de paseo. Las pelotas las vamos metiendo en los manguitos, las lanzamos...

Nos encontramos un cubo en la orilla de la piscina. Un pequeño remojón por la cabeza de vez en cuando. Una mamá colabora con nosotros y cuando pasamos por allí, nos echa un cubo de agua por la cabeza; alguna vez hemos aprovechado para que Acher metiera la cabeza dentro del agua. No le gusta mucho, pero tampoco llora. Se lo hago de vez en cuando, para que se vaya acostumbrando, pero no abuso. No quiero que coja miedo a meter la cabeza en el agua.

 
Pasamos por el tobogán. Mamá sube a Acher por la rampa del tobogán, para no tener que salir de la piscina y se lanza con alegría. Algunas veces le toca meter la cabeza pero muchas otras no.

He vuelto a probar a ponerle los manguitos y ahora se ha dejado tranquilamente. Era el momento, antes no. Con los manguitos tenemos menos movilidad en los brazos para lanzar las pelotas, pero seguimos con ellas. Mamá me coge mucho al principio, luego un poquito menos y al final me deja solito con los manguitos mucho rato. En cuanto Acher se da cuenta de que va solo, no le gusta y entonces mamá le da las dos manos por delante para que la sienta mucho más cercana.

Volvemos al tobogán, pero ahora Acher necesita que mamá le coja de las manos continuamente mientras baja. Pues se las doy.

Casi todos los niños y niñas están ya en los cubos relajaditos. Mamá me abraza en la piscina mientras esperamos a ponernos nosotros. Hemos estado apurando con el tobogán.


Este momento es delicioso, el agua está calentita, muy calentita. Cada niño/a está en un cubo y su papá o mamá delante, compartiendo este momento tranquilito. Estamos unos cinco minutos, pero Acher siempre querría más. Le encanta. ¡No me extraña!  
 Con los niños de al lado juegan y ríen muchas veces...qué delicia!


El medio acuático es un medio desconocido para ellos con sensaciones muy distintas a las habituales. Es necesario que los niños se familiaricen con este medio y se adapten a él. Eso lleva tiempo, quizás mucho tiempo. Cada niño y cada niña son diferentes. Nunca tenemos que tener prisa porque aprendan.

Mi objetivo no es que Acher aprenda a nadar, ni mucho menos, simplemente que se adapte a un medio no habitual, que disfrute con él, que comparta con mamá sus vivencias y sobre todo que no le tenga miedo al agua.

Seguiré haciendo alguna entrada más sobre las actividades acuáticas, me apasionan, forman parte de mi profesión y me gusta muy poco lo que veo por aquí y por allá.

3 comentarios:

  1. Cada dia me gusta más vuestro blog¡¡¡¡¡¡¡ es super ameno,divertido,y me encanta leer vuestras cosas del dia a dia :)
    Yo a mi peque lo lleve con seis mesecillos a nadar,el primer mes era una hora todos los dias,y el segundo lo llevé dos veces a la semana.Pero dejé de llevarlo porque el pobrecico lo pasaba fatal,me acuerdo cuando tocaba inmersión como lloraba,y eso que las madres nos metiamos con ellos.
    A sique decidi´no llevarlo jamás a nada que el no me pidiera.
    Hasta casi los tres años no se ha atrevido a meterse en una piscinilla.Tenemos una terraza grande,y ahi le he puesto siempre una.
    Pero a mayores tenemos una parcelilla,donde si nos lo hacen urbano prontito nos haremos nuestra soñada casita :) Pues ahi todos los veranos tb le montamos una más grande,bueno,vale para nosotros tb jejejeje.Y ahi el hace lo que quiere sin presiones.Aunque llebamos dos años de abejas y avispas que es imposible acercarse al agua o hacer cualquier cosa de comer,y yo con el panico que las tengo jajaja
    Tu hijo precioso y super majo¡¡¡¡

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  2. María, desde mi punto de vista, hiciste muy bien en dejarlo de llevar. Lo de llevar a los niños tan pequeños a la piscina está bien y tiene muchos beneficios, pero siempre y cuando el niño/a disfrute. Si no es así, no merece la pena. Que un niño coja miedo al agua, a la piscina, a mojarse la cabeza... ¡es lo peor! Luego cuesta mucho quitarles ese miedo.

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  3. Hola, acabo de descubrir tu blog y me encanta. Te felicito sinceramente por él.
    Estoy leyendo las entradas antiguas porque mi niña, Lucía, tiene sólo 10 meses, y quería saber qué juegos o actividades puedo hacer con ella, siendo tan pequeñina.
    Me he decidido a escribir en esta entrada porque me ha dado muchísima envidia (pero sana ;) ) de ver lo bien que lo pasan en la piscina. Lucía está yendo desde los 6 meses, pero ahora le ha cogido miedo a los monitores, porque la hunden y la obligan a hacer cosas que no quiere. Hablé con ellos y me dijeron que la niña tenía demasiado apego a su madre, que la iba a convertir en una niña dependiente y que tenía que obligarla aunque llorara. Me quedé de piedra.
    La he seguido llevando, pero no la obligo a hacer nada, y mucho menos dejo que ellos la obliguen, y ahí va, poquito a poco, pero cualquier día puede que no la lleve más. Y eso que al principio iba muy contenta. En fin, en cuanto llegue el verano, playa todos los días, y asunto resuelto.

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