jueves, 20 de enero de 2011

Tarde en la piscina. Lo dejo claro, no tengo prisa.

El martes estuvimos en la piscina, hacía dos semanas que no íbamos, no pongo excusas, teníamos alternativas que en su momento nos debieron parecer más atractivas. Tendré que recuperar los días perdidos.

Acher llega con ilusión, el medio acuático le atrae, aunque le tiene respeto, mucho respeto, como es lógico. La piscina a la que vamos es pequeña y es un entorno agradable, me gusta. Tiene juguetes para los pequeños que hacen que se acerquen al agua sin darse cuenta.


Poco a poco, tirando las pelotas al agua, las fuimos a buscar y ya estábamos en el agua metidos. El primer paso siempre cuesta, a mí la primera, aunque el agua está buena la sensación inicial siempre es de frío. Acher también manifiesta este frío con un rechazo inicial, pero que pronto se le pasa.

Al principio jugamos de aquí para allá, saludábamos a otros niños y niñas, a sus mamás y papás, nos tiramos por el tobogán. Cogido por las axilas, dando la espalda a mama. Estábamos a gusto.

Los manguitos últimamente nos cuesta ponerlos, nunca le obligo, ya llegará el momento. Los cogemos y los llevamos de paseo, les ponemos pelotas encima, muñecos... Al final, sin saber muy bien el motivo, se los quiere poner. Vamos un ratito con ellos. Volvemos al tobogán, pero allí no quiere estar con los manguitos. Los quitamos otra vez.

Se acerca el monitor..., si soy sincera, muy sincera, yo pienso que no hay nada de feeling entre nosotros. No me gusta que a veces fuerza demasiado a los niños. Eso no me gusta nada, nada. Y sin quererlo, lo debo manifestar de alguna forma y no sé si a Acher también se lo transmito yo, pero él en cuanto aparece el monitor en la piscina, lo tiene controlado, no lo pierde de vista. Normalmente no nos aproximamos mucho a él, porque así seguimos nuestro ritmo.

En cuanto se ha acercado ha cogido a Acher también por las axilas y Acher ha protestado, ha llorado, no quería ir con él. Hoy no quiere, pues déjalo, que otros días sí que quiere...-pensaba yo- Pues no... llorando le ha hecho una inmersión, el niño bajo el agua. No es algo que le apasione, tampoco es que lo odie, pero está todavía experimentando en el medio y la inmersión es parte del proceso que tiene que aprender. Toses y lloros. Lo he cogido en brazos y enseguida ha sonreído, se ha sentido protegido por mamá. La sesión la hemo continuado frente a frente, cogidos todo el rato, pecho con pecho, abrazándonos. No quería dejarme ni un momento. ¿Merece la pena? ...Pero con lo tranquilitos que estábamos los dos.

Nos hemos ido a la zona de las escaleras, hemos jugado mucho rato allí. Acher entraba y salía de la piscina. Quería que le pusieran ya en el cubo de agua calentito. Jugando se ha pasado el tiempo rápido.




Yo he tenido una estupenda conversación, con el monitor y otro papá que estaba allí...

El papá estaba con un bebé de 7 meses que hoy no se ha adaptado al medio, el bebé necesitaba a su mamá y al final lo han sacado de la piscina. Su mamá le ha dado teta y el niño se ha quedado super feliz. Pero el papá ha vuelto a la piscina, debía estar en conversación con el monitor, parecía que no compartían algunas cosas y lo hablaban de forma relajada. Yo estaba allí mismo y sin darme cuenta estaba allí conversando con ellos. Resumiendo, el monitor no es partidario de que cuando los niños lloren en la piscina los abracemos y dejemos de hacer lo que les provoca el llanto, decía que los niños lloran para un público... ¿Para un público? -le he dicho yo con tono de duda...-, un niño llora porque le cuesta adaptarse a este medio, para él no es nada fácil y necesita sentirse muy protegido por su papá o mamá. Le he dejado muy claro que yo escucho sus consejos, pero que es mi hijo y yo no le voy a dejar llorar, que no tengo prisa para que se adapte al medio acuático y que le daré todo el tiempo que necesite para ello. Él se ha dado cuenta que con ese papá y conmigo no podía ser tan tajante en sus afirmaciones y poco a poco se suavizaba, siendo algo más tolerante; pero sigo pensando lo mismo que el primer día que estuve en esta piscina. Me gusta la piscina, pero para hacer lo que yo quiera, siguiendo algunas indicaciones del monitor alguna vez pero siguiendo nuestro propio ritmo, porque no tengo prisa.

No soporto ver llorar a niños porque los meten una y otra vez bajo el agua; si no les gusta, darle tiempo...¿qué prisa tenemos de que un bebé de meses, de un año o de dos, meta la cabeza dentro del agua? Claro que es lo más importante para que un niño se adapte al medio, pero hay que darle tiempo, todo el que necesite.

Un niño que va a la escuela infantil de Acher, de dos años y poco, también viene a la piscina. Bueno...o venía. Y otra niña, lo mismo. Pues bien, el primero lleva unos días sin venir, porque desde que lo forzó a meterse una y otra vez bajo el agua, le ha cogido horror a la piscina y el último día me contó su madre que llegó a vomitar en la puerta. ¿Pero esto es normal? Y la niña, sin llegar a ese extremo, también hace días que no va porque le dice a su mamá, "piscina, no" "señor, no". Vuelvo a decir...¿pero esto es normal?

El monitor es el profesional de la piscina, eso lo tengo asumido, pero nuestros hijos son nuestros y somos nosotros los que ponemos los límites de hasta donde los queremos forzar. Yo quiero que Acher disfrute, que esté a gusto en este medio para que poco a poco lo vaya descubriendo. Claro que alguna vez lo pondré al límite, para ver si quiere avanzar, pero si no quiere no lo voy a forzar.

Hoy me he sentido genial dejándoselo claro al monitor, no encontraba el momento oportuno y hoy lo ha sido. Ha sido una conversación agradable, con puntos de vista diferentes que tienen que convivir. ¡Qué bien me siento ahora!

6 comentarios:

  1. A mi princesa la llevábamos en verano, ahora me da un poco de temor por si coge resfriados y preferimos otras actividades (recortar, pintar, pegar, hacer moldes con masa casera, recoger piedritas u hojas de nuestro jardín). También vivo en un pueblo y también trabajo fuera de casa pero mi horario -aunque muy bueno- no es flexible. Del tema piscina: Mar, fiel a su carácter, se rebelaba a hacer lo que le mandaban las monitoras, nos dedicábamos a jugar, a darnos besitos cuando "hacía" un largo, a caminar por el borde (esto le hacía muchísima gracia). Las monitoras insistían en que para progresar había que sumergirla pero tengo clarísimo que si la llevo es para que disfrute, no para que lo pase mal y así como ha tenido su tiempo para comer solita, para beber de vaso y etc. así llegará también el momento en que quiera hacer más cosas en el agua. Su mami siempre estará a su lado vigilando. Me alegra que le dejaras claro tu punto de vista al monitor, es triste que la cultura del "llora por vicio" este tan extendida que se de por buena, olvidando que el llanto es muestra de dolor o miedo, nunca premeditado. Acher sin duda es un niño feliz. Besos. Sara (maretas)

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  2. Uf, qué mal, pobres niños!!

    A mi tampoco me gusta nada que los fuercen, total, para qué, no hay prisa como dices, ya aprenderán a disfrutar. Para mí el llevarlos a la piscina debe ser una actividad lúdica para ellos y si se lo pasan pipa solo metiendolos pies o jugando sentaditos en el borde, qué hay de malo?? Nos parecen pequeños avances, pero son enormes, porque son espontáneos y voluntarios!!

    Besotes

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  3. Estoy totalmente de acuerdo contigo. Abril tiene 5 meses y en un par de meses la apuntaremos a la piscina, a ella le encanta el agua desde que nació, le gusta mucho su bañito. Yo la voy a apuntar para que se divierta y se acostumbre al medio pero no voy a forzarla, no voy a obligarla y que cuando llore seguir. Me duele verla llorar y cuando lo hace hago lo posible por consolarla; no le metería la cabeza dentro del agua si no le gusta. Un besazo

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  4. Te he dejado una cosita en mi blog ;)

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  5. Oohhh que cosa mas linda!!
    QUe ternura me da metido en su cubito!!!
    Si quieres, pasate y recoje una cosilla por mi blog wapa:
    http://demimaternidadyotrosdemonios.blogspot.com/2011/01/premio-la-vista.html
    Besos!!

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  6. Maretas, como dices, no comprendo a los que dicen que los niños lloran por vicio; al principio no hacía mucho caso, pero ahora cuando me lo dicen siempre suelto alguna de las mías.
    Albertina, es verdad, los avances por muy pequeños que sean son avances y así hay que verlo. Pero parece que en esta sociedad hay que hacerlo todo ya y bien hecho!!Y por cierto, muchísimas gracias por el regalito que he encontrado en el blog, esta noche me pongo a trabajar.
    María, aprovecha el medio acuático que es super rico, pero sobre todo disfrutar las dos siempre. Ya nos contarás cómo va tu experiencia cuando empieces.
    Y Myriam, muchísimas gracias también por tu detallito, regalo por partida doble. Qué ilusión me ha hecho!
    Un besito a todas.

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