jueves, 16 de junio de 2011

Acondicionamiento de los espacios: El rincón artístico


Creo en el acondicionamiento de los espacios para favorecer el aprendizaje de nuestros hijos, como facilitadores y provocadores. Fomentadores de la autonomía, de la libertad, del juego voluntario y de la toma de decisiones.

Desde pequeños, desde muy pequeños.


El acondicionamiento de los espacios como responsables de acciones y conductas. Como responsables de las formas de intervenir, de hacer e incluso de sentir. 

Sentirse libres, creativos, autónomos. Sentir que crecen día a día.

Es necesario reorganizar nuestras casas, cada uno y cada una lo que pueda, lo que le permita su espacio total, lo que estemos dispuestos a ceder cada uno... Nuestra casa en el pueblo es grande y nuestro piso cuando vivíamos en la ciudad era muy, muy pequeño. Claro que es diferente, pero vivíamos, nos organizábamos y todavía teníamos que discurrir más para vivir -aunque era muy diferente, Acher todavía no estaba con nosotros-.

Espacio para pintar y crear, para leer, para jugar, para cocinar, e incluso para saltar. Pequeños espacios, según nuestras posibilidades. Pequeños rincones que le dan autonomía y libertad, que le permiten crecer.
Hoy os quiero enseñar el que es ahora nuestro rincón artístico en casa. Desde dónde empezamos a dónde estamos. No a dónde llegaremos, porque en mi loca cabeza tengo ganas de más cambios, pero necesito tiempo y algo de dinero, no mucho dinero.

Cuando Acher pasó unos pocos meses del año, le compré una pequeña mesa y una silla para pintar. La coloqué en una habitación donde tenemos el despacho, mi lugar de trabajo, donde está el ordenador de sobremesa y el portátil y donde hay estanterías y armarios llenos de libros. Pintamos allí durante varios meses.

Las pinturas por entonces iban de aquí para allá, sin lugar definido, siempre molestaban por todos los lados. Después en la estantería, hice algo de limpieza, seleccioné aquello que menos usaba y lo metí en cajas, menos accesible, pero dejaba hueco para él. Y destiné una balda para Acher, para todas sus pinturas. Claro está que entonces decidí ponerlas en alto, intencionadamente para que Acher no llegara.


Yo provocaba a Acher para ir a pintar, le preparaba los materiales, seleccionaba lo que yo quería. Una "ventaja" importante, si estaba cansada y no tenía ganas de guerra artística, pues sacaba las ceras o los rotuladores, no sacaba las témperas ni la pintura de dedos. Acher pintaba normalmente cuando yo quería. Bueno, alguna vez era él el que me llevaba al cuarto y me señalaba las pinturas. 

Poco a poco él me iba demandando, a su manera, con su escaso lenguaje verbal, me señalaba hacia las pinturas y me indicaba cuáles quería. Yo se las iba dando, aunque podía seleccionar lo que yo quería en ese momento. Mi hijo no tenía libertad para pintar, para crear, para jugar.

Al lado del despacho tenemos un cuarto, afortunados de nosotros, lo reconozco, que está destinado para nuestras visitas. Inicialmente había dos camas, una mesilla, un escritorio y una silla, unos muebles que pasaron por casa de mis padres, después por casa de un hermano mío y finalmente llegaron a mi casa; todo es bienvenido.

Una de las camas ya había ido a nuestra habitación, para dormir Acher. La habitación se había convertido en un cuarto trastero: una bolsa con ropa para dar, la torre de un ordenador para reciclar, la cuna prestada, las sillas del coche que me habían dejado pendientes de devolver... Pero siempre pensando en que quedara un hueco por si alguien llegaba a nuestra casa. 

Pues lo siento, pero ese cuarto ahora se ha convertido en nuestro rincón artístico, el de Acher y mamá. Si viene alguien, ya le haremos hueco donde podamos.

Fue sencillo, la cama arrinconada en la pared. El zapatero para las pinturas. La mesilla para todos los utensilios. Todo al alcance de Acher. El escritorio a partir de ahora es el rincón de costura de mamá, así la máquina de coser ya no invade ni la mesa de la cocina ni la del comedor, tiene su pequeño hueco, suficiente.


Desde el primer momento se sintió más libre. Establecimos límites. Saco una pintura y luego la recojo. El trapo para limpiarnos las manos. Un color, un cuenco. No puedo usar todos, todos y todos los colores. Un pincel un color. Límites que vamos aprendiendo poco a poco. Sin prisas ni agobios.



No era todavía mi rincón ideal, la mesilla y el zapatero me servían, pero quería que estuviera más accesible y más ordenado. Una estantería como la que tenemos para los juguetes sería lo ideal, pero no nos cabe. Bueno, pues más pequeña. 19,95 €. Nos lo podemos permitir, la compramos.

Y ahora ya me gusta mucho más, aunque con la solución anterior estaba super contenta también.

Cada hueco diferentes tipos de materiales. Acher ya sabe perfectamente donde encontrar cada cosa. Fácil para coger y guardar, mantener orden y limpieza.



Algunos días yo le preparo una actividad, con unos materiales determinados. Él decide si le apetece pintar con eso o no. Normalmente lo acepta bien, aunque hay días que después de preparar todo...simplemente quiere pintar con los rotuladores, o llenar los cuencos de pintura -que eso le encanta- y después de tener todo preparado... ¡a cambiar de actividad!. Pues sí, estoy aprendiendo a no desesperarme cuando pasa eso... tengo muchísima paciencia, menos mal.

Otros días llegamos al cuarto y él escoge libremente lo que quiere; yo sólo le ayudo en lo que me pide. Va a la estantería, coge los cuencos y los botes de pintura... coge pinceles, rodillos o esponjas... Y yo después ya le preparo los cartones o papeles. Le pongo algunos límites, aunque no todos los tenemos aprendidos. No podemos utilizar todos los colores, pero hay días que llegamos a poner 6 ó 7 colores diferentes...todo tiene su aprendizaje y su ritmo.


Disfruta muchísimo con las pinturas. Prácticamente todos los días visitamos nuestro rincón artístico. Hay días que yo tengo más ganas y otros que menos, pero si mi filosofía es que él sea libre para hacer... lo tengo que asumir así todos los días, me apetezca más o menos. Hay que ser coherente siempre.

14 comentarios:

  1. Me parece una idea maravillosa, nosotros tambien vamos adaptando poco a poco la casa a la gorda... Desde el principio le pusimos en el salón su rincoón de juegos con un suelo de foam, ahora le hemos dejado las baldas más bajas de las estanterias para que ponga sus libros... Aun así todavia nos queda un poco para terminar de ponerlo comodo para todos, la semana que viene tengo pensado ir a Ikea a por varias cosas para que completarlo! Muchas gracias por enseñarnos tanto! Un besazo

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  2. Acher es muy afortunado!...y con tus sugerencias seguro que muchos otros niños también lo serán.
    Hoy quiero felicitarte nuevamente por tu blog, Inma.
    Besos

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  3. La idea está genial pero cuando hay 3 niñas lo veo ante todo PELIGROSO!!!...jajaja...si me cogen la pintura mientras no las miro ¡¡como me pondrían todo!!...
    Acher está disfrutando y aprendiendo de lo lindo, cosas geniales, que mamá mas genial que tiene!

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  4. JO Inma como me alegro!!!
    Tener rincones propios es lo mejor, yo tengo varios para estos, creo que en la medida de espacio es algo basico y necesario para ellos.
    Hay uno bajo el hueco de las escaleras, otro en una esquinita en el pasillo de los cuartos y ahora otro en el hueco escaleras subir terraza, aqui ahora balancin y bañerita para agua!
    Creo que claro que depende del espacio en casa, pero tambien creo que depende de lo que queramos cederles como tu dices, puedes tener una mansion y solo dejarles su cuarto para tener lo demas "mono" y arreglado ...
    Vuelvo a decirte que me alegro mucho del nuevo espacio y lo que ello representa para vosotros dos!

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  5. Por ciero no encuentro rodillos como los vuestros por ningun lado!!!! donde los conseguisteis?

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  6. Mis tortuguitas mayores tienen su espacio en el txoko de casa, estando alli yo estoy mas tranquila con las pinturas y demas. Es bueno que cada cosa tenga su espacio... Y ademas que aprendan lo que significa el orden...

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  7. Que bonito blog dedicado a tu hijo. Me encanta. me he echo seguidora! Un beso y felicidades!

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  8. Muy buena idea. Imagino que a todo el mundo le gustaría poder hacer algo por el estilo, pero por problemas de espacio no puede permitírselo. Yo pensé en su momento que también se puede poner una pizarra del cuarto como de pizarra y que pinte con tizas, no?

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  9. que buena idea¡¡
    con el miedo que he tenido yo siempre de que el pueda tener a mano ciertas cosas jeje

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  10. Que chulo! Estoy dándole vueltas pensando donde puedo meter algo así jajaja! En la casa de campo sería ideal, pero solo vamos los fines de semana.
    Me ha encantado la idea. Un abrazo!

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  11. Necesito un rincón así yaaaaaa. Y una cocinita tmb.

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  12. ¡¡me encanta!! qué suerte tiene Acher de tener una mamá así!

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  13. Que casualidad! yo tambien tengo invadida la habitacion de invitados como rincon artistico. claro que mis niños con un añito no hacen mas que jugar(sobre todo con cremalleras y tubos de hilos). Y yo tengo mi maquina de coser, mis materiales, telas y demas, el rincon de plancha y el ordenador. Pasamos aqui todas las mañanas. Y cuando sean un poco mas mayorcitos les habilitare tambien un lugar en este cuarto para sus manualidades, me ha gustado mucho como te ha quedado el tuyo.

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