martes, 6 de octubre de 2015

Furgoneta con peques (8): Aquitania (Francia). Las Landas francesas (2ª parte)


Seguimos con nuestro viaje por Aquitania (Francia), la primera parte donde visitamos Le Courant d'Huchet y el Ecomuseo de Marquèze la podéis ver aquí.

Hemos usado la guía de Aquitaine de Michelin (en francés) y las recomendaciones de la blogosfera viajera.

Nuestro destino era la Duna du Pyla y por lo que habíamos leído, en esta zona, próximos a la duna, no hay zonas de autocaravanas permitidas. Así que nuestra opción fue el cámping de nuevo, aprovechando que en septiembre los precios son mucho más asequibles. Al lado de la duna hay cinco cámping, en un margen de pocos kilómetros se encuentran todos. Los primeros de ellos tienen la pared de la duna delante, debe hasta impresionar y seguro que es muy bonito, pero por lo que leímos suelen ser más caros.


Nosotros optamos por el cámping Panorama du Pyla, que está casi al final de la duna, en la parte más baja y que tiene un gran encanto por los parapentes que hay allí. Los precios del cámping en temporada alta para nosotros son prohibitivos, pero en septiembre fueron 26€/noche. Y cogiéndolos por la web con tiempo incluso puede salir la noche por 20€. Es un cámping de los típicos de playa: piscina, mini-golf, ping-pong, varias zonas de juegos, animación infantil, etc. Nosotros estamos poco acostumbrados a este tipo de cámping y el peque alucinó y le encantó; ya le dijimos que estos cámping no están en todas partes. Eso sí, la parcela era super pequeña, llevábamos un avance para estrenar y no lo pudimos poner.


Llegamos al cámping a última hora de la tarde, así que nos acomodamos, inspeccionamos el terreno y cenamos, poco más.

A la mañana siguiente fuimos directos al aparcamiento de la Duna du Pyla, un párking de pago (4€/4 horas o 6€/todo el día).  Hay otras opciones de aparcamiento gratuito, pero con los peques fuimos a lo más cómodo.

Para subir a la duna hay una escalera, pero nos hizo ilusión subirla andando, se sube enseguida y es divertido. Aunque el peque no cogió confianza con la duna hasta que llevó un buen rato en ella, que se lo pasó fenomenal.


La peque subió a cuestas, aunque cuando bajó de la mochila disfrutó muchísimo. La bajada sí que la hizo andando.


Una vez que llegas a la parte superior de la duna el paisaje es precioso. Por un lado la zona de bosque y al otro lado el Océano, un lugar super bonito.



Sin duda alguna, la duna es la parte del viaje que más nos ha gustado, no nos ha defraudado respecto a lo que habíamos leído.


Al peque le costó coger confianza, pero cuando lo hizo se lo pasó de maravilla y nosotros al verlo.


Y la peque corrió, se tiró por el suelo, rodó... ¡cómo se lo pasó!




No sé la de carreras que hicieron bajando una parte de la duna, una gozada.


Después de casi toda la mañana por la duna, volvimos al cámping a comer y buscar la zona desde donde se ve el océano y los parapentes. Me imagino que en el cámping se podrá seleccionar parcela, totalmente recomendables las que están al lado del océano, ¡menudas vistas!


Desde el mismo cámping llegamos al extremo de la duna, el paraíso del parapente, una gozada para disfrutar de todo el colorido que allí había.


Después de comer nos fuimos a Arcachon, bonito pueblo, elegante y muy turístico, eso sí.


Visitamos lo que más recomendaba la guía. Buscamos el ascensor para subir a la villa de Invierno (en el ascensor se pueden subir bicis) y paseamos por el parque.


Volvimos al paseo y cogimos las bicis para ir conociendo el pueblo, estábamos aparcados al lado de uno de los muelles y fuimos hasta el otro.


El tiovivo lo cogimos abierto por los pelos, cerraban en ese momento, pero pudieron montarse.



Apuramos la tarde y aprovechamos para disfrutar de unos ricos mejillones, muy típicos en Arcachón. Las ostras también son típicas de esta zona, pero no las probamos. Y es que nuestros peques se vuelven locos con los mejillones... ¡cómo disfrutaron! Parecía que no habían comido en una semana, qué risa daba verlos.


Después de la cena de mejillones, directos al cámping.


Al día siguiente nos acercamos a un centro comercial para reponer algo de comida y para cotillear la comida francesa. Y después volvimos a Arcachón que queríamos coger el barco que da un paseo por toda la bahía de Arcachón y salía sobre las 14h. Comimos un bocadillo rápido que nos hicimos y cogimos el barco que hace la ruta "Le Tour de L'ìle aux Oiseaux" (adulto 16€ / niño 11€)


El barco es una visita guiada y van explicando durante todo el recorrido a lo largo de la bahía. Nos gustó mucho, aunque más a los mayores que a los peques. La peque se quedó dormida en mis brazos, que casi es lo mejor. Y al peque, aunque le gustó, se le hizo un poco largo. A nosotros nos gustó mucho, te permite conocer mucho mejor la zona en la que estás, sus costumbres, su forma de vida, etc.


Vimos los criaderos de ostras, las casas de los pescadores, todo el otro lado de la bahía, pudimos contemplar la duna dy Pyla desde lejos...



Y una vez finalizado el trayecto en barco, decidimos ir a La Teste-de-Buch para ver les prés-salés, la zona de cultivo de ostras y las cabañas de ostras.


Primero fuimos a una zona y después a Prés Salés Ouest, donde cogimos las bicis para darnos un paseo. Una pena que en esta época no hay agua y entonces el paisaje no era tan bonito como lo esperábamos.




Y ya de vuelta al cámping, queríamos ver el atardecer en la duna. Desde la carretera, un poco antes de llegar al cámping, cogimos un camino que llevaba a la duna justo al lado del cámping. 

Un espectáculo perfecto, el atardecer con los parapentes.


Disfrutamos mucho y esperamos a que el sol desapareciera por completo.


Era la última noche de nuestra escapada. El día siguiente ya estábamos de viaje camino a casa.


La vuelta fue super tranquila, mucho más de lo esperado. Hicimos una parada en Vieux Bocau porque habíamos leído que era bonito y el pueblo estaba en fiestas. Por un lado bien porque los peques disfrutaron de las atracciones y nosotros del mercado que había, pero no pudimos ver bien el pueblo, habrá que volver.


Y aquí sí que ya el final! De vuelta a casa y hasta la siguiente!

5 comentarios:

  1. No te imaginas la ilusion que me hace esta entrada y la cantidad de recuerdos que me trae!! Fuimos a la duna hace 7 años cuando mi hija tenia 18 meses, sin escaleras ni mochilas, llegue arriba con la lengua fuera. Pero merece la pena. En Arcachon tambien comimos mejillones. Nosotros pasamos Semana Santa desde entonces en un camping en Vieux Boucau!!!! HEmos paseado cien veces alrededor de ese paseo del lago. Es una zona preciosa con kilometros de vias verdes para pasear con bicis, crepes deliciosos y mejillones!!! Prohibitivo en verano pero a mitad de precio en Semana Santa y Pascua.
    Hoy mi sonrisa matutina es gracias a ti!

    Amaya y su libreta

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  2. Más allá de los paisajes, lo bonito del viaje es que lo habéis hecho juntos y ver que disfrutáis mutuamente, las fotografías lo reflejan.
    Un besico!

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  3. Lo dicho, mucha envidia, que se traduce en muchas ganas de una escapadita. Llegará, yo mientras, voy anotando.
    Besos.
    Marhya (enmilbatallas.com)

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  4. Q guay estas entradas, es como viajar desde el sofá :)

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